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Editorial Foro Nº 70

Isabel Alvarado Cabrero
El desabasto, ¿realidad o plan maestro?
(“se puede matar a un guerrero, pero nunca matar la verdad”)

El desarrollo debe serlo en todos los ámbitos, de no ser así una parte del todo se atrofia. La práctica de la medicina se inició con las propias herramientas del galeno, es decir, con la vista, el oído, el tacto, las preguntas y el raciocinio.

Todo evoluciona, así el avance voraz y desmedido que caracteriza a la “civilización humana” ha dado lugar a notables desarrollos en todos los sectores, sin dejar a un lado al médico.

El pensamiento de antaño de que “para cada enfermedad, una hierba”, se transformó en “para cada enfermedad muchos medicamentos” y el viejo adagio de “mil enfermos requieren mil curas” se convirtió en “millones de enfermos requieren millones de nuevos fármacos”

Nuestra civilización ha alcanzado su culmen, ha llegado dicen a la luna, tal vez a múltiples planetas, pero no ha generado igualdad y por ende si, pobreza o peor que ello, miseria.

La ecuación antigua de: poco conocimiento-enfermedad-muerte ha sido reemplazada por mucho conocimiento-desarrollo-enfermedad-pobreza-muerte. Y toca aquí enfrentar un grave problema que padecen la mayor parte de los hospitales de los países en “vías de desarrollo”, el desabasto, la falta de recursos, el enfrentar la enfermedad moderna con herramientas de la edad media.

En términos de economía, sí, se puede administrar la pobreza, pero, ¿ se puede administrar la miseria? y tristemente me refiero a la miseria humana. La enfermedad es ahora un negocio redondo y el médico un individuo devaluado. Hoy, en los hospitales se requieren médicos-administradores, lo cual al parecer representa al profesionista perfecto.

“Primum nil nocere”, o “lo primero es no hacer daño” ( frase atribuida a Hipócrates), este es el problema, ¿cuál es el mínimo indispensable que se requiere para diagnosticar y tratar a un paciente? . Habitante de la cúpula, no te conozco, ni jamás podré hacerlo, quien quiera que seas, te pregunto, ¿consideras que yo, médico en aras del supuesto “ahorro” debo poner en riesgo la vida de mi paciente?, ¿no se gasta más dinero en otras cosas superfluas?.

Todos lo sabemos, lo comentamos siempre que podemos, amamos nuestra profesión, lo cual agudiza nuestros ojos, nuestros oídos, nuestro entendimiento, pero no contamos con la tecnología actual, fruto del notable desarrollo científico, no se puede llegar al diagnóstico fino, alcanzar el código que se requiere para encontrar el fármaco preciso, sin las herramientas necesarias. Es que ¿fallé como administrador?, ¿es que fallé como médico? o, tal vez, ¿soy solo parte de un plan maestro, cuyo objetivo es reducir la ya cuantiosa población humana?

Se decía que “la experiencia era una enfermedad que no se contagiaba”, hoy diría que la experiencia ya nos enferma y el padecimiento se llama confusión. A mí me sucede, no logro encontrar la fórmula que me lleve a descrifrar las enfermedades modernas, sin la tecnología correspondiente.

Hermanos médicos de todas las latitudes que sufrimos día a día con los recursos mínimos indispensables, que combatimos enfermedades de otras “galaxias” con unas cuantas hierbas, es hora de que unamos nuestras voces, es hora de sentarnos a dialogar con las autoridades correspondientes y comentarles que no puede existir desigualdad a la hora de tratar a un paciente, que es muy probable que con los insumos necesarios lograremos ahorrar más y de paso, salvar a un hermano.

El silencio nos convierte en forma automática en cómplices que serán ejecutados con facilidad en el momento en el que se presente un problema. “La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”, y de esto no se salvan ni los de la “cúpula”

 

Dra.Isabel Alvarado Cabrero
Jefa del Servicio de Patología
Hospital de Oncología, Centro Médico Nacional
Siglo XXI, IMSS

 

Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Tengo una foto que representa la miseria en su máxima expresión de lo que vivimos los Médicos día a día y Usted lo ha mencionado ampliamente desafortunadamente los Medicis estamos no unidos para levantar las voces y que los de la cúpula sientan como se dice “venir llegar el tren”

  2. Verdaderamente Dra.Alvarado ha puesto muy en claro lo que muchos no dicen, carencias arrastradas desde hace muchos años atras que se han ido acentuando tanto en los grandes hospitales como en los pequeños de provincia y en cuanto a nuestra especialidad siempre como ultimo servicio tomado en cuenta, si claro el del sotano, mas baratos los insumos y necesidades quiza que hasta una biblioteca, ambos pilares de la practica medica y tan abandonados, como siempre es muy grato leer sus apuntes tan acertados.

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